BENJAMÍN PALENCIA

 

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Obras sobre papel en la Galería Pinós

La obra sobre papel de Benjamín Palencia (Barrax, Albacete 1894-Madrid 1980), menos conocida que su obra sobre lienzo, tiene un recorrido propio, independiente, de gran interés por sí misma. La larga vida productiva del artista (sus primeros dibujos están fechados en 1912 y los últimos en 1979) y un espíritu artístico inquieto – el arte como creación constante – hacen que ese recorrido, además de extenso, sea rico en diversidad de estilos, temas y técnicas. Esta diversidad se puede apreciar en las obras que forman la presente exposición, fechadas entre 1913 y 1972.

No fue Palencia un pintor de preparación minuciosa, por lo que no existen realmente entre su obra sobre papel bocetos preparatorios para obras sobre lienzo como tales. Naturalmente, hay temas y estilos que plasmó tanto sobre lienzo como sobre papel, pero pudiendo considerar ambos tipos de obras del mismo nivel, simplemente ejecutadas con materiales diferentes. Es el caso de la obra nº 17, Interior de molino, que reproduce el mismo escenario, si bien con personajes diferentes, que un óleo del mismo título actualmente en el Museo de Albacete.

Instalado en Madrid a partir de 1909-1910, sus dotes de observación le llevan a retratar gentes y situaciones típicas del Madrid de esa época, Esta primerísima etapa, 1912-1920, está representada en la exposición por algunos ejemplos notables de diferentes series –algunos con las huellas de la bomba que cayó en el estudio de Palencia durante los primeros días de la Guerra Civil-, comenzando por unos diminutos dibujos de niños (y sus cuidadoras) (nos 1-3) en parques invisibles realizados entre 1913 y 1915 con unos materiales muy básicos, lápiz o carboncillo sobre el simple papel de un cuaderno de notas. A pesar de su sencillez –o síntesis en palabras de Juan Ramón Jiménez-, muestran ya sus dotes para reflejar postura y movimiento. Algunos de estos dibujos serían posteriormente publicados por Juan Ramón Jiménez, el descubridor de Palencia, en su colección Biblioteca de Índice en un librito de dibujos titulado, como no, Niños (1923), entre ellos el nº 2 de la presente exposición, Muchacha con niño en brazos.

Otras series realizadas entre 1915 y 1920 captan a damas de la burguesía en palcos en los conciertos de la Orquesta Filarmónica de Madrid (nºs 4-7), y personajes diversos en sus momentos de ocio al aire libre, en parques y bulevares (nºs 8-12), algunos anticipando ya su dominio del color. Refleja así mismo ambientes más populares, como las partidas de cartas en tabernas o merenderos (nºs. 13-14) , o los cafés de las tertulias (nº 15).

Aunque fechada en 1926, la obra nº 16, Desnudo de espaldas, pertenece casi con total seguridad al grupo de dibujos del natural que realizó en las clases con modelo de la Académie de la Grande Chaumière durante su breve estancia en París a finales de 1925. Palencia pasó unos dos meses en la capital francesa, que aprovechó para ver en directo toda la gran pintura europea de finales del XIX y principios del XX y perfeccionar el dibujo de la figura humana.

De los temas de ambiente urbano pasó Palencia, en la década de 1940, a entornos rurales. Palencia se centra en el campo, de manera especial, aunque no exclusiva, en los alrededores de Madrid – Vallecas, Vicálvaro- retratando personajes, animales y paisajes rurales (nºs 17-21): tintas de campesinos, caballerías, ovejas, pueblos, molinos. Como personajes destacados de ese mundo, de nuevo los niños, niños de Vallecas y de Villafranca de la Sierra (Ávila), entre los que se cuentan en la presente exposición el dulcísimo retrato de seis niños (nº 25 ), suelto, ágil, seguro, el Niño de la alpargata (nº 26), y una atípica Niña de Vallecas (nº 22), realizada a tinta aplicada con pincel, una técnica muy grata a Palencia, que utilizó también en Los ciegos (nº 24), también de esta época, pero de muy diferente carácter, al igual que Dos mujeres con niño (nº 23)

Los dibujos de Palencia empiezan a llamar tanto la atención en estos años, que el crítico Eugenio d’Ors le dedica unos versos en La Vanguardia, en junio de 1946:

“Benjamín Palencia ve,

que es la mayor ciencia.

Por esto, de buena fe,

Yo alabo y alabaré

Los dibujos de Palencia.”

Los años 1947-1949 suponen un paréntesis de gran interés en la obra sobre papel de Palencia, años de búsqueda. Abandona el realismo de años anteriores e inicia un estilo más lúdico, un desarrollo paralelo al de sus óleos, contagiados de una alegría nueva a medida que la tragedia de la Guerra Civil va quedando atrás. Es la época en la que junto con otros artistas (en especial Ángel Ferrant y Mathias Goeritz), reivindica el arte prehistórico –ya reivindicado en su etapa vanguardista de la década de 1930- y el dibujo infantil, tomando a Paul Klee como maestro. Sus niños pierden “seriedad”; algunos parecen ahora “muñecos” alegres (nºs 27 y 28), con un dibujo firme, limpio, claro, estilo que refleja en su segundo libro sobre niños, Niños de mi molino, publicado por la Galería Clan en febrero de 1948. La alegría se nota igualmente en sus dibujos más realistas, como es el caso de la preciosa tinta a pluma y pincel de La niña sentada en el campo (nº 29)

También de esta época tenemos dos buenos ejemplos de dibujos con aplicación de color, Muchacha en rojo y La niña Paulina (nºs 30 y 31), utilizado bien para resaltar la figura o para darle dinamismo. Aplica el color, como hacía en su primera época en dibujos para revistas, por zonas, sin seguir la tiranía del contorno de las líneas del dibujo (¿cómo haría un niño?), consiguiendo unos efectos sorprendentes. Una técnica parecida es la aplicada en Joven sentado(nº35).

La obra más destacada de este periodo en la exposición es, sin duda, el Autorretrato de 1948 (nº 32), una técnica mixta que, aunque de factura muy diferente, nos recuerda inmensamente el magnifico Autorretrato de 1920 actualmente en el MNCARS. Sorprende la obra por la sabiduría que demuestra al lograr un efecto de gran plasticidad y colorido, a pesar del predominio de tonos apagados, con tan solo unos ligeros toques de amarillo y rojo.

Fue este un periodo muy rico en experimentación de estilos sobre papel, como demuestran las otras dos obras de estos años en la exposición: Dos cabezas (nº 33), mezclando la plumilla con toques de pincel, y la moderna aguada Cafetera (nº 34).

A mediados de los años 50 aparecieron los primeros rotuladores comerciales, los llamados “magic markers”. Palencia pronto vio en ellos un instrumento útil para su estilo de trabajo, realizado ahora casi todo al aire libre. El rotulador le proporcionaba un instrumento de fácil transporte para trabajar en cualquier situación. Son varias las obras en las que, sola o en combinación con otras, utiliza esta técnica: La niña Mari Carmen (nº 39), Niños (nº 37), Mula cargada (nº 46) y el extraordinario Rostro áureo (nº 49), en el que, como muestran las fórmulas matemáticas que incluye en el dibujo, Palencia intenta hacer encajar el rostro dentro de las proporciones indicadas por el número áureo, que había estudiado en la obra de Matila Ghyka.

Posiblemente de los años 50 sea el único ejemplo en la exposición de un óleo sobre papel, un boceto rápido de caballos y un toro (nº 36). La agilidad del trazo es notable en la figura del toro en primer término.

Molino holandés (nº 38) ofrece un ejemplo interesante de la aplicación al dibujo de una técnica que Palencia había empleado en sus cuadros a mediados de los años 20, el dripping o goteo. Sobre el dibujo realista del molino holandés con el panorama abocetado de una población al fondo –Róterdam lloviendo- Palencia deja caer unas gotas de tinta muy diluida que producen el efecto de estar contemplando la escena detrás de cristales manchados por la lluvia, como fue quizá el caso al realizar el dibujo.

Otro conjunto interesante de la exposición es el formado por los tres “Serafines” (nºs 41-43), en lo que es ya una imaginería clásica de Palencia del hombre maduro viendo pasar los días al aire libre. El conjunto remarca la variedad técnica de la obra sobre papel de Palencia : una plumilla, rotuladores y una tinta a pincel.

A mediados de los años 60, Palencia empieza a pasar los inviernos en Alicante, primero en Altea, y posteriormente en Polop de la Marina, en el interior de la provincia. Así aparecen en sus obras tanto el mar, Cesta de frutas frente al mar (nº 45), como las montañas de la Marina Baja, Montañas (nº 50).

Completan la exposición tres plumillas -un Amanecer con unas ovejas en primer término (nº 40), unas Flores (nº 44), tema habitual en quien fue un gran amante de los jardines y la naturaleza, y un Burrito (nº 48), que nos recuerda a sus anteriores Plateros- y una técnica mixta, lápices de colores y pastel, Rostro de mujer (nº 47), un rostro expresionista de una mujer campesina que nos trae a la memoria la Montserrat de Julio González.

Me gustaría concluir esta presentación con el testimonio de Rafael Alberti en su libro de memorias La arboleda perdida (1975):

«Era Benjamín un trabajador infatigable, con cara e ingenuidad de campesino. Cuando mostraba sus dibujos –los hacía por miles-, empapelaba directamente el suelo del taller, quedando al visitante únicamente el minúsculo espacio de sus pies, imposibilitado de todo movimiento.”

Sirvan estas 50 obras sobre papel de Benjamín Palencia, parte de la historia del arte del siglo XX, para disfrutar la recuperación de nuestros movimientos tras unos días tristísimos que nos han permitido valorar aún más el lujo cotidiano de la vida de apreciar el arte en libertad .

Ramón Palencia

 

Bibliografía citada

 

– Alberti, R. La arboleda perdida, Seix Barral, Barcelona 1975

– Palencia, B. Niños, Biblioteca de índice, Madrid 1923

– Palencia, B. Niños de mi molino, Galería Clan, Madrid 1948

 

Bibliografía de referencia

 

– Corredor-Matheos. J. Vida y obra de Benjamín Palencia, Espasa Calpe, Madrid 1979

– Esteban Leal, P., “Benjamín Palencia, participe del Arte Nuevo”, en el catálogo de la exposición Benjamín Palencia y el Arte Nuevo, Bancaja, Valencia 1994.

– Palencia del Burgo, R. “Una vida de creación”, en el catálogo de la exposición Benjamín Palencia de principio a fin, Fundación Caja de Burgos, Burgos 2018

 

RELACIÓN DE OBRAS

 

  1. Peinando a la niña (1913)
  2. Muchacha con niño en brazos (1915)
  3. Niños en parque (hacia 1915)
  4. Mirando desde el palco (hacia 1915-1920)
  5. Dama en el palco (hacia 1915-1920)
  6. En la Filarmónica (hacia 1915-1920)
  7. Damas en la Filarmónica (hacia 1915-1920)
  8. Mujer tejiendo (hacia 1915-1920)
  9. Mujer tejiendo (hacia 1915-1920)
  10. Mujer con parasol (hacia 1915-1920)
  11. Señora y niño en el parque (1915)
  12. Señora leyendo en el parque (hacia 1915-1920)
  13. En la taberna (1919)
  14. Jugando a las cartas (hacia 1919-1920)
  15. Mesa y silla de café (1920)
  16. Desnudo de espaldas (1926)
  17. Interior de molino (1940)
  18. Hombre de La Mancha (1942)
  19. Rebaño (1943)
  20. Caballerías (1944)
  21. Campesinos descansando (hacia 1940-1945)
  22. Niña de Vallecas (hacia 1940-1945)
  23. Dos mujeres con niño (1945)
  24. Los ciegos (hacia 1945)
  25. Grupo de niños(hacia 1945)
  26. El niño de la alpargata (1945)
  27. Muchacha (1947)
  28. Pastor (1947)
  29. Muchacha sentada en el campo (1949)
  30. Muchacha en rojo (1949)
  31. La niña Paulina (hacia 1948-1949)
  32. Autorretrato (1948)
  33. Dos cabezas (1949)
  34. Cafetera (hacia 1948-1950)
  35. Joven sentado (1950)
  36. Caballos y toro (hacia 1950)
  37. Niños ( hacia 1955)
  38. Molino holandés (1957)
  39. La niña Mari Carmen (1959)
  40. Amanecer (hacia 1960)
  41. Hombre con cayado (Serafín) (hacia 1960)
  42. Serafín con gato (1961)
  43. Serafín con maceta ( 1963)
  44. Flores (1965)
  45. Cesta de frutas frente al mar (hacia 1965)
  46. Mula cargada (1966)
  47. Rostro de mujer (1967)
  48. Burrito (1970)
  49. Rostro áureo (hacia 1970)
  50. Montañas (1972)